lunes, 27 de noviembre de 2017

EL VALOR DEL ANILLO





EL VALOR DEL ANILLO

-Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?
El maestro, sin mirarlo, le dijo:
-Cuanto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después... -y después de una pausa agregó: -Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.
-E... encantado, maestro -titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.
-Bien -asintió el maestro. Se quitó el anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho, agregó -toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete antes y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.
El joven tomó el anillo y partió.
Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo.
Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara, y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, y rechazó la oferta.
Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado -mas de cien personas- y abatido por su fracaso, montó en su caballo y regresó.
Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.
Entró en la habitación.
-Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.
-Qué importante lo que dijiste, joven amigo -contestó sonriente el maestro-. Debemos saber el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero.
¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender al anillo y pregúntale cuánto te da por él.
Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas.
Vuelve aquí con mi anillo.
El joven volvió a cabalgar.
El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.
-¿¿58 monedas?? -exclamó el joven.
-Sí -replicó el joyero- Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... Si la venta es urgente...
El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
-Siéntate- dijo el maestro después de escucharlo-.

Tú eres como ese anillo: una joya, valiosa y única.
Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto.
¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y diciendo esto,
volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.



"Los cuentos sirven para dormir a los niños y despertar a los mayores"
Cariños a todos de Laura
http://www.miscyberamigos.blogspot.com

6 comentarios:

Amparo dijo...

Hola guapa!!!
Me ha encantado la historia.
Un besote...

CABALLERO MEDIEVAL dijo...

hola , dulce dama
he encontrado su blog
atraves de surcar
varios caminos amigos
me ha encantado
besos de un fiel servidor
que es su caballero medieval.

madroca dijo...

Una historia preciosa que nos hace ver que no son los que no nos conocen quienes deben tasar nuestro valor, sino quién realmente sepa apreciar lo que valemos.
Encantado de pasarme por tu Blog y que seguiré a partir de ahora.
Un saludo

estrella dijo...

hola amiga una linda historia, que nos hace reflexionar sobre el verdadero valor de las cosas, no siempre se les da el verdadero valor, asi como no siempre sabemos valorarnos ni valorar como personas a quienes nos rodean, cada uno tiene un gran valor, podra variar las capacidades, las formas de ver la vida, pero el verdadero valor, es lo que llevamos dentro, es lo ke nos hace unicos, te dejo un abrazo y bedicioes con amor...luz estrella

Armando dijo...

Hola Laura.
Muchas gracias por tu visita.
La historia que has narrado, es de una valía excepcional,y más, en los tiempos en que vivimos .
Muchas personas se dejan arrastrar por las masas, sin tener en cuenta su valía y los talentos de los que son poseedores, que valen mucho más que todas las monedas de oro del mundo.
Gracias.
Un abrazo desde Gran Canaria. Reino de España.

Abuela Ciber dijo...

Que positivo lo que nos has regalado
Cuantos jovenes van por ahi sin saber su valia
Simplemente necesitan palabras y obras sabias para encaminar su sendero.

Cariños