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domingo, 6 de febrero de 2011

EL CIRCULO DE LA ALEGRIA

El círculo de la alegria

Cuenta Bruno Ferrero que cierto día un campesino golpeó con fuerza la puerta de un convento. Cuando el hermano portero abrió, él le extendió un magnífico racimo de uvas.
-Querido hermano portero, estas son las más bonitas producidas por mi viñedo. Y vengo aquí para regalarlas.
-¡Gracias! Las llevaré inmediatamente al abad, que se alegrará con este ofrecimiento.
-¡No! Yo las he traído para ti.
-¿Para mí?-. El hermano se sonrojó porque consideraba que no merecía tan bello presente de la naturaleza.
-¡Sí! - insistió el campesino. - Porque siempre que golpeé esta puerta tú me abriste. Cuando necesité ayuda porque la sequía había destruido mi cosecha, tú me dabas todos los días un pedazo de pan y un vaso de vino. Yo quiero que este racimo de uvas te traiga un poco del amor del sol, de la belleza de la lluvia y del milagro de Dios, que lo hizo nacer tan hermoso.
El hermano portero colocó el racimo frente a él y pasó la mañana entera admirándolo: era realmente precioso y por eso resolvió entregar el regalo al Abad, que siempre lo había estimulado con palabras de sabiduría.
El Abad se puso muy contento con las uvas, pero se acordó de que había en el convento un hermano enfermo y pensó:
"Le daré el racimo. Quizá puede aportar alguna alegría a su vida".
Y así lo hizo. Pero las uvas no permanecieron mucho tiempo en la habitación del hermano enfermo, porque éste reflexionó:
"El hermano cocinero ha cuidado de mí durante tanto tiempo, alimentándome con lo mejor que tenía. Estoy seguro de que se alegrará con esto".
Cuando el hermano cocinero apareció a la hora del almuerzo, trayendo su comida, él le entregó las uvas.
-Son para ti- dijo el hermano enfermo. - Como siempre estás en contacto con los productos que la naturaleza nos ofrece, sabrás qué hacer con esta obra de Dios.
El hermano cocinero quedó deslumbrado con la belleza del racimo, e hizo que su ayudante observase la perfección de las uvas. Tan perfectas - pensó él - que nadie mejor que el hermano sacristán para apreciarlas; como él era el responsable de la custodia del Santísimo Sacramento, y muchos monasterios lo consideraban un hombre santo, sería capaz de valorar mejor aquella maravilla de la naturaleza.
El sacristán, a su vez, obsequió las uvas al novicio más joven, para que éste pudiera entender que la obra de Dios está en los menores detalles de la Creación. Cuando el novicio las recibió, su corazón se inundó de la Gloria del Señor, porque nunca había visto un racimo tan lindo. En ese momento se acordó de la primera vez que había llegado al monasterio y de la persona que le había abierto la puerta: había sido ese gesto el que le había permitido estar hoy en aquella comunidad de personas que sabían valorar los milagros.
Así, poco antes de caer la noche, llevó el racimo de uvas al hermano portero.
Come y aprovecha - le dijo. Porque pasas la mayor parte del tiempo aquí solo y estas uvas te harán muy feliz.
El hermano portero comprendió que aquel presente le había sido realmente destinado, saboreó cada una de las uvas de aquel racimo y durmió feliz.
De esta manera, quedó cerrado el círculo: el círculo de felicidad y alegría que siempre se extiende en torno a las personas generosas.


Paulo coelho

"Los cuentos sirven para dormir a los niños y despertar a los mayores"



Y CARIÑOS A TODOS,
LAURA CORNEJO
http://miscyberamigos.blogspot.com


Blogger PRUNO Terra Bruna dijo...

que bonito Laura,
preciosa cadena de ejemplos, de amor y de humildad,
y cierto es que al acercarte a los cuentos cuando ya no eres un niño, te dan mucho a reflexionar,
un abrazo,
bendiciones

6 de febrero de 2011 19:56

Blogger Fibonacci dijo...

Me ha encantado, lo he leido un par de veces y me ha gustado mucho...un besote

7 de febrero de 2011 03:01

Blogger El Ser Bohemio dijo...

La verdad es hermoso. Si todos actuaramos con amor y sin egoísmo la verdad las cosas serían diferentes. Gracias por compartirlo la verdad no lo había leído nunca. te mando un beso grande

7 de febrero de 2011 12:26

Blogger Tita la mas bonita dijo...

En Colombia hay un refrán popular, que aplica perfecto al portero: "Cuando a uno le van a dar, le guardan y sí se enfría le calientan"!

Un Besito marino

7 de febrero de 2011 14:06

Blogger Princesa115 dijo...

Un círculo de amistad precioso y grato.
Es cierto que los cuentos sirven para dormir a los niños y a nosotros nos hace pensar, reflexionar. Gracias por compartirlo y por nombrar al gran Paulo Coelho.

Un abrazo

7 de febrero de 2011 20:33

Anónimo maria gloria dijo...

Laura hermosa entrada gracias!!!! y muchos besitos

8 de febrero de 2011 01:33

Blogger Rodolfo de Jesús Chávez Mercadodijo...

Hola Laura. Saludos.

Gracias por la entrada.

Ya habia leido este circulo de Bruno Ferrero. Son historias maravillosas. En otras, tengo un pequeño libretino de èl.

En la vida seriamos cada vez màs hermanos, amigos y compañeros si donaramos un pedazito de nuestra propria vida por el bien de la humanidad.

Dios te bendiga.

Fra Rodolfo de Jesùs O.Carm

8 de febrero de 2011 06:42

Blogger AMBAR dijo...

Hola, muy preciosa historia y un libro, de Pualo Coelho tengo unos cuantos, unos me han gustado más que otros, pero todos tienen historias interesantes, y buenos consejos.
un abrazo.
Ambar.

9 de febrero de 2011 13:09

Blogger La Gata Coqueta dijo...

En Mis caricias del alma te he dejado el premio Amigos blogueros es para tod@s los que se lo quieran llevar a sus espacios, para seguir pronunciando en alto y a viva voz...

¡¡Uno para todos y todos para uno!! Como un mosquetero más...

¡¡Feliz fin de semana amig@!!

¡¡Te quiere!!

La gata coqueta

10 de febrero de 2011 15:05

Blogger ALEGRÍA dijo...

Preciosa lectura Laura ..
Me encantó la cabecera .. con ese título Circulo de la Alegría ,.. jajajaj !!
Un abrazo y buena semana entrante , un placer venir a verte ..

12 de febrero de 2011 19:03